miércoles, 19 de mayo de 2010

Firmin


Dotar a los animales de humanidad no es algo novedoso en el mundo de la ficción. En realidad es algo tremendamente habitual en los dibujos animados. En la literatura, en cambio, no es tan común encontrar animales que interaccionen y sientan como humanos, si exceptuamos las lecturas fantásticas, de ciencia ficción o los cuentos infantiles.


Hace poco descubrí, o mejor dicho, me regalaron, uno de esos libros sencillos que dejan su pequeña huella. No digo pequeña por insignificante, sino por su canijo protagonista: Firmin. Una rata, de las noruegas, más conocidas como ratas de alcantarilla. Y ustedes se preguntarán: ¿una rata de alcantarilla canija? Exacto. Firmin, a diferencia de los de su especie, no se alimentó de carroña y sobras, sino de libros, en el sentido literal, créanme. No había noche en que no hundiera su hocico entre las páginas de un buen tomo. No le importaba el género, si bien es cierto que los hay más indigestos, como los de filosofía o astronomía, y más digeribles. Buen ejemplo de ello son las novelas de caballerías. O insípidos, como los de Jane Austen. No se ofendan. No lo digo yo, lo dice Firmin que de eso sabe un rato.

Quiso el azar que nuestro protagonista naciera en la librería de un barrio deprimido de Boston allá por los años 50. Sobrevivir no fue fácil. Una horda de ratones egoístas, sus hermanos, se abalanzaban día tras día sobre las ubres de su alcohólica madre sin dejar gota de leche. Fueron años difíciles. En el Boston de la época no era fácil llevarse algo digno a la boca, y más si eras una rata. Firmin no tuvo más remedio que acostumbrar su estómago a la tinta y al papel. Y poco a poco pasó de devorar sin sentido páginas y páginas a leerlas, para convertirse en un ratón inteligente.

No crean que es Firmin uno de esos roedores charlatanes y pizpiretas que acostumbran a salir en la gran pantalla como Mickey Mouse, Stuart Little o Remy de Ratatouille (y que conste mi simpatía hacia este último). No, Firmin es diferente. Es un personaje que provoca multitud de sentimientos a lo largo de la historia, desde el cariño, la fraternidad y el desprecio hasta la benevolencia. Es una rata culta y sabia, con problemas, soledades e inquietudes que van desde lo físico hasta lo intelectual. Melancólica y ruda a la vez. Algo humana, al fin y al cabo.

Firmin de Sam Savage es el viaje por los estantes de una extensa biblioteca, es una invitación a la lectura, un pasaje a nuevos universos e historias. Ser Lolita o Quijote por unos instantes. Un libro hecho para adolescentes y adultos. Una manera fácil y didáctica de formar entre el público más joven a nuevos lectores, sugiriéndoles más volúmenes, novelas, temáticas, autores y épocas. Savage busca provocar su curiosidad e intenta hacerles abrir un libro detrás de otro.

Pero no podemos olvidar que Firmin también es una historia crítica y cruel sobre los hombres. Sobre la frialdad, soledad y materialismo que les rodea y su deshumanización. Es una metáfora acerca de cómo el mundo tradicional y primario es devastado en pro del desarrollo. Firmin es más que puro entretenimiento, es reflexión.

3 comentarios:

Fermin dijo...

Doncs aquesta entrada del teu blog no ha fet més que despertar el meu interés sobre aquesta obra literària :) és més, vaig a vore on la puc aconseguir.

Tinc curiositat sobre allò que breument has descrit, i, de fet, tinc la sensació de que hi ha certa afinitat entre eixa rateta i jo... serà perqué el meu nom es Fermin...? :P

Marta Diez dijo...

La pots trobar a qualsevol llibreria com la Fnac o La casa del llibre en edició de butxaca per 6 ó 7 euros.

Gràcies pel teu comentari.

Fermin dijo...

Vaja quina celeritat :) Gràcies per la info, per cert també l'he trobat a la biblio de valencia, ha de ser bó de veres, pq està prestat... :P